Tras años de retiro voluntario
decidí regresar a mi trabajo,
pero nadie pareció reconocerme.
Tomé los remos y remé con fuerza,
pero no gustó a nadie.
Remé y remé con mucho ahínco.
Quería ser el mejor y, sin embargo,
nadie apludió mi gesta.
Entonces grité: "¡Oigan! ¡Soy yo,
soy el que estuvo aquí hace no tanto!"
Pero todos miraban a otra parte.
Como si no existieran mis palabras.
Como si yo no fuera aquel que en otra vida
los había condenado a las galeras.